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Gijón

Con las primeras lluvias de octubre empiezan a sonar los mis

Con las primeras lluvias de octubre empiezan a sonar los mismos avisos de siempre.

El polígono de Avilés es de los sitios donde más lo noto. Entre el ambiente de nave y la humedad que no se va ni un día, las cerraduras antiguas se castigan más rápido que en cualquier piso de ciudad. Llevo años subiendo y bajando por ahí con la furgoneta cargada de bombines de recambio, porque sé que me va a hacer falta.

Esta semana me paré en la Calle Alicante, en Oviedo, por una puerta de un bajo que ya no cerraba bien del todo. El dueño pensaba que era la madera, que se había hinchado con la humedad. No era eso.

Era el cierre, que llevaba años de más.

Ahí le monté una instalación de cerraduras de seguridad nueva, pensada para aguantar el tute de una persiana que sube y baja todos los días. Si tienes un local o una nave por la zona de Avilés, vale la pena mirarlo antes de que llegue el frío de verdad, que es cuando estas cosas se notan.

Como cerrajero en Avilés sé lo que pide cada tipo de puerta según dónde esté. Dame la zona y me acerco.

Un saludo, cerrajero Peña. Aquí en Gijón, para lo que necesites.

La vecina se quedó fuera con la compra en una mano y el crío

La vecina se quedó fuera con la compra en una mano y el crío llorando en la otra. Así fue el aviso del otro día.

Fue en la Calle Alfonso VI, en Oviedo, un jueves sobre las nueve y media. Había salido a tirar la basura dejando la puerta mal encajada, y con el viento que mete el portal se cerró de golpe. Nada roto, nada forzado: solo una puerta que no perdona un segundo de despiste.

Esa cerradura llevaba un bombín de perfil corto de los que se montaban hace treinta años, de esos que con la humedad de aquí se ponen tercos antes de lo que uno piensa. Lo abrí sin dejar ni una marca.

Quince minutos, poco más.

Como cerrajero en Gijón recorro toda esta zona a diario, y la apertura de puertas urgente es de lo que más me sale entre semana, sobre todo a estas horas en que la gente anda con las manos ocupadas y la cabeza en otra cosa.

Si te pasa, dame la calle exacta y para cuándo. Entre Gijón y los pueblos de alrededor hay tráfico para todos los gustos, pero se llega.

Un saludo, cerrajero Peña. Aquí en Gijón, para lo que necesites.

Ayer nos tocó un aviso de esos que te hacen recordar lo impo

Ayer nos tocó un aviso de esos que te hacen recordar lo importante que es estar ahí. Un cliente nos llamó desde la Calle Subida San Antonio, en Oviedo, porque el bombín de su puerta no giraba ni para atrás ni para adelante. Se ve que llevaba ya un tiempo dándole guerra, pero esta vez, simplemente, se bloqueó. No podía entrar en casa, y lo peor, es que tenía el coche en doble fila con las prisas.

Cuando llegamos, vimos claro que el bombín había dicho basta. Estaba completamente atascado y la llave no hacía nada. Le explicamos al momento qué opciones tenía y que lo más rápido y seguro era hacer un cambio de cerraduras y bombines. Entendió perfectamente que lo que queríamos era que volviera a entrar en casa cuanto antes y sin problemas, así que nos pusimos manos a la obra.

En un ratito, teníamos el bombín viejo fuera y uno nuevo instalado. La puerta volvía a abrir y cerrar como la seda. El alivio en la cara del cliente fue lo mejor del día. Nos dio las gracias varias veces y nos dijo que le habíamos salvado la tarde. Saber que un cerrajero en Oviedo puede sacar a los vecinos de un apuro así, es la mejor recompensa.

Si tu cerradura te da señales de que algo no va bien, no esperes a que sea tarde.

No es la primera vez que nos encontramos con la escena: una

No es la primera vez que nos encontramos con la escena: una persona de Oviedo con cara de susto al ver que la puerta de casa no cierra bien. Hace poco, en la Calle Conill, una familia nos llamó porque su cerradura llevaba un tiempo dando problemas. Al principio, era solo un pequeño atasco, luego había que forzar un poco más y, finalmente, un día se encontraron con que, por mucho que lo intentaran, la llave no giraba del todo y la puerta se quedaba medio abierta.

Era una situación incómoda y, sobre todo, insegura. Para una vivienda, no poder cerrar bien la puerta es un problema gordo, sobre todo en una zona tan transitada. Cuando llegamos, vimos que el bombín estaba ya muy desgastado, y con el uso diario se había estropeado por completo. Lo que para un cerrajero en Oviedo es un pan de cada día, para ellos era un quebradero de cabeza y un peligro.

Analizamos la cerradura y les explicamos que la mejor solución era cambiar el bombín. Tenían una cerradura de seguridad que estaba en buen estado, así que no hacía falta reemplazarla entera, lo que les ahorró bastante dinero. Enseguida nos pusimos manos a la obra con el cambio de cerraduras y bombines, y en un rato ya tenían su puerta funcionando como el primer día, cerrando suave y con la seguridad que buscaban. Se notaba el alivio en sus caras.

Si alguna vez te encuentras en una situación similar, o tu cerradura empieza a dar señales de aviso, no lo dejes pasar.

Hace unos días, recibimos la llamada de un vecino de Oviedo

Hace unos días, recibimos la llamada de un vecino de Oviedo con bastante prisa. Había salido un momento a sacar la basura y, al volver, la puerta de su piso en la Calle Álvaro Verdú se había cerrado de golpe. Lo típico, dejó las llaves dentro, sin rebuscar más. Por suerte, no era la primera vez que le pasaba y tenía nuestro número a mano.

Nos contó que no quería forzar nada para no dañar la cerradura ni la puerta, que la tenía recién puesta. En Cerrajero Peña Asturias siempre aconsejamos lo mismo: si te encuentras en una situación así, mejor no intentes abrir por tu cuenta, es muy fácil acabar estropeando algo y que al final la faena sea más grande y el arreglo más caro.

Llegamos a la Calle Álvaro Verdú en un momento, en cuanto pudimos, que por suerte estábamos cerca. Echamos un vistazo y vimos que era una apertura de puertas sin daños sencilla, no tenía ningún sistema de seguridad especialmente complicado que nos hiciera sudar la gota gorda. En cuanto llegó nuestro cerrajero en Oviedo, en menos de diez minutos ya estábamos dentro. La cara de alivio del vecino no tenía precio. Pudo entrar, coger sus llaves y cerrar con normalidad. Le recordamos que siempre es buena idea tener un juego de llaves de repuesto en casa de un familiar o un amigo de confianza para evitar estos sustos, aunque se agradece que nos llamen cuando ocurre.

Si te encuentras en un apuro similar y necesitas ayuda para abrir tu puerta, no dudes en contactarnos.

Esta semana nos llamó una vecina de Oviedo con un problemill

Esta semana nos llamó una vecina de Oviedo con un problemilla que suele pasar más de lo que parece. Se le partió la llave justo dentro de la cerradura al intentar abrir la puerta de su casa en la Calle Manuel Soler. Imagínate el susto, sobre todo porque no tenía otra llave a mano y necesitaba entrar sí o sí.

Fue un aviso de esos donde la rapidez es clave. Cuando llegamos, la mujer estaba un poco nerviosa, claro. Vimos que el trozo de la llave estaba bien encajado y la cerradura no respondía. En estos casos, la clave es trabajar con mucha delicadeza para sacar la pieza sin forzar nada, que es lo que puede complicar la cosa y encarecer la faena.

Con las herramientas adecuadas y un poco de maña, conseguimos extraer la llave rota. Lo mejor es que la cerradura no sufrió ningún daño, así que no hizo falta cambiarla. La vecina pudo seguir usando la misma cerradura y sus otras llaves sin problema. Es una satisfacción ver la cara de alivio de la gente cuando solucionas algo así de rápido y sin mayores complicaciones. Al final, se trata de hacer un buen servicio de extracción de llaves rotas, siempre pensando en la tranquilidad del cliente.

Si te encuentras en una situación parecida, sabes a quién llamar.

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